miércoles, 25 de mayo de 2016

Blackout poetry

Juguemos a hacer Blackout poetry (la imagen es de Twitter pero no se cita al autor). Lo que malamente podríamos traducir como poesía por oscurecimiento. Claro que lo de Hodor era todavía más difícil de traducir. Bueno, el ejercicio es sencillo. Coged un periódico y un rotulador grueso y eliminad las palabras que sobren cual escultor con un bloque de mármol. Suerte y a ver qué conseguimos. Enviad vuestras imágenes a joseanrojo@gmail.com y las pongo en el blog.

sábado, 14 de mayo de 2016

San 15M



Mañana es San 15M. Muchos opinan, como les han ordenado opinar, que se trata de un circo organizado por perroflautas desocupados que quieren vivir del gobierno mientras se hacen rastas, no se lavan y tal vez follen entre ellos más que tú, que te esfuerzas en llevar una vida correcta, sensata y en suma, llena de sentido común. Los que se encuentran inseguros viven en la polarización, en un pequeño mundo paranoide en el que o estás conmigo sin cuestionar nada o eres el enemigo. Eso no es vivir, aunque no lo sepan. Pero el 15M es algo más, algo que plantarle en la cara a todos aquellos viejos prematuros que dicen que antes todo era mejor. Y una mierda. Antes, por ejemplo, no estaba el 15M. Antes, por ejemplo, no sabíamos que si protestas, con o sin ley mordaza, ganas. Claro que lo que ellos no sabían es que estamos acostumbrados a las mordazas (ver imagen) y que llevamos tiempo quitándonoslas, porque hecha la mordaza, inventadas unas tijeras de su tamaño. Insisto, si protestas ganas. si vuelves a protestar, vuelves a ganar. Si no protestas pierdes, pierdes siempre. Por eso mañana debemos celebrar San 15M. No necesitamos rezar, nos basta con pensar y hablar. Nos vemos en las plazas.

(El texto de arriba es de Eduardo Galeano y los de abajo va a ser los vuestros en relación con lo que se ha dicho o visto aquí... o fuera)

domingo, 1 de mayo de 2016

Encuentros



Hay días que tienen su gracia aunque empiecen a las seis de la mañana de un sábado fileteando una pechuga. Un acto de amor como tantos, preparar un bocadillo para tu hijo que volverá por la tarde después de jugar demasiado lejos de casa. Queso, algo de mayonesa, un chorro de ketchup, pan que compré y guardé en el frigo el día anterior. Menos mal que hay un autobús que lo lleva. Después no está mal estudiar un poco y escuchar historias de Lacan que decía unas cosas de la figura del padre que daba a entender que no había prestado mucha atención a sus hijos y a su doble familia, muy francesa costumbre. El madrugón adjudicado a Rómulo, Bárbara y unos cuantos más. Nadie es perfecto y desde luego si tu hija te ve salir del prostíbulo al que acudes los sábados, menos. Y otra vez la frasecita ésa del psicoanalísta: amar es dar lo que no se tiene. Pero yo amo más a Anna Freud que a Jacques Lacan, qué se le va a hacer. Lo que pasa es que el primer café ya te espabila y te encuentras con Cristina que con las gafas de sol y el sol parece que no ha dormido, pero sí. Muy chulo su libro. Vaya por delante que yo no soy psicoanalista, dice ella, así empezamos todos, le decimos los demás. Un paseo por las patologías de un mundo convulso de la mano de Alicia y sus cómeme y bébeme transformadores. Bébeme una cerveza con Félix y su nueva vida pasando camino de Trumbo y las múltiples formas del amor. Tambien comida con Rafa y los demás. Copa al sol con Luis, Mayte, Esther e Inés. Al despedirme choco con un fantasma al que todos queremos. No quise hacer daño. Lo nombré sin saberlo. A veces es fácil aparcar en Cibeles. Todos los caminos llevan al centro para encontrarnos con Javi dirección Tulsa. Pasamos por un arco que no detecta metales. Bea se hace una foto con la creación del mundo de Aliadas. Nos acercamos, casi llegamos. Lo que pasa es que por ahí va justo el doctor Vázquez que mira para otro lado, pero yo no. Esperad. Que se joda la realidad. Nos da tiempo a una cerveza y abrazos diversos. Por fin Javi y Laura. Ya casi empieza la peli y el concierto. Hacemos cola en San Gines. Huele a churros. Un tipo me mira y dice: "¿Tú eres el que salió en libros con uasabi?". A su novia y a él les gustó la entrevista y les interesó el libro. Me da la risa. Nos da la risa. De las 100.000 personas que lo habrán visto o menos allí estaba Jose. Encantado. Cuando entramos en la sala no había dónde sentarse. Una hora y media de pie como horizonte. Ufff, qué plan. En la planta de arriba hay sitios. Al pasar alguien dice: Jonás, pídeme una, pero no estoy para mirar a nadie. Veo un hueco y salto. Empiezan Los exiliados romáticos. Un viaje en español, italiano, francés, alemán, inglés que termina con un baño de amor en el lago de Annecy. Estaba más frío de lo que parece en la película. Todos volvemos del exilio. Los que estamos allí somos todos románticos. Hasta Tulsa que se fue y volvió pero sigue siendo vasca y psiquiatra. Una cerveza, un concierto, todos los actores en la pantalla y en el bar. No tuvimos que buscar mucho a Wally. Hacía frío en la calle Arenal al salir. En la puerta estaba Antonio y su familia. Con Antonio habíamos estado Javi y yo en un pueblo perdido de Cuenca el fin de semana anterior. Pasaban por allí. Unas chavalas que cantaban nos hicieron la foto. Patricia dijo: eso no ha podido ser casualidad. Sí. Pero no creo en la casualidad, creo en Paul Auster. Los niños tienen ganas de jugar. Nosotros también antes de cenar. Gabón, que mañana es el día de la madre y mi abuela también come con nosotros.



(El ejercicio de hoy es escribir una historia de encuentros con el estilo que queráis. No es imprescindible que sea una historia real. Os dejo los comentarios libres.)