domingo, 3 de mayo de 2015

El día de las madres


El primer libro de Winnicott que cayó en mis manos fue éste. En él aprendí mucho de mis hijos y de la vida, y también de lo que querría hacer en mi profesión, pero de eso me daría cuenta mucho tiempo después. El caso es que cuando lo leía, me chirriaba que siempre hablara de la madre y casi nunca del padre. Dadas mis circunstancias personales y mi día a día, para poder leerlo sin sentirme excluido traducía siempre "madre" como "madre o quien también cumpla la función de madre". Así pude cruzarlo de extremo a extremo y empaparme de él.
Toda "madre de Winnicott" está con sus hijos durante mucho tiempo, durante todo el tiempo, sin remedio, a pesar de las distancias.

En relación con todo esto, en Documenta mínima reseñaron hace unos días García, el último libro de Pablo García Casado y nos regalaron este fragmento:

AMOR

En qué sueñan ahora mientras duermen. Adónde van sus temores si no conocen el óxido. Qué piensan cuando nos miran desde los pies de la cama, corno un espectro, esperando el abrazo en el frío de la noche. Qué esperan de nosotros.
Yo intento ser un padre ecuánime, un padre modestamente comprensivo. Pero más de una vez soy un Yahvé que cruza la línea de lo justo. Que se comporta con reacciones desproporcionadas. Que deja salir a la bestia. Soy también ese mundo que espera al otro lado. Alguien que daría la vida por ellos. Pero otro.


Ahora os toca a vosotras y vosotros escribir, "madres de Winnicott".

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, madre.

Esto de tocar el día de la madre siempre es un berenjenal, porque además de las madres que están hasta el moño, también están las feministas que se quejan con razón, las mujeres que no tienen hijos porque no han encontrado manera y están frustradas y las que no tienen hijos porque no quieren y están con la escopeta cargada. En fin, como dice un amigo de esas personas que son así de suyas, "es más especial de que el día de la madre"

M.M.

bragaomeano dijo...

Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle. La sociedad, aunque cada vez hay mas padres que ejercen de madre. Sigue siendo hostil al cambio de roles. Si tienes la mala suerte de casarte con una mujer con pantalones, tu batalla estará perdida siempre , primero ante ella y después ante la sociedad. Se hacen tan fuertes, que el maltrato hacia el que hace de Madre, es igual o superior al que ejerce un maltratador hacia su pareja.

bragaomeano dijo...

Madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle. La sociedad, aunque cada vez hay mas padres que ejercen de madre. Sigue siendo hostil al cambio de roles. Si tienes la mala suerte de casarte con una mujer con pantalones, tu batalla estará perdida siempre , primero ante ella y después ante la sociedad. Se hacen tan fuertes, que el maltrato hacia el que hace de Madre, es igual o superior al que ejerce un maltratador hacia su pareja.

Anónimo dijo...

No creo en los días de nada, vaya patraña. Como si el tiempo se pudiera dividir en horas, días, semanas, meses, años y siglos. Siglo de las luces, año de crisis, mes de mayo, semana santa, y día de cada cosa: cumpleaños y hora de defunción. Los humanos pasamos y las piedras por ahora perduran.
jemart