lunes, 28 de octubre de 2013

Morir cada día



Este fotograma es del corto Morir cada día de Aitor Etxeverría. El otro día, en un congreso de patología dual, vino el director y comentó muchas cosas relacionadas con su corto y la verdad es que fue muy interesante.

Os pido que cuando podáis le dediquéis los doce minutos que dura. Hasta entonces no sigáis leyendo.

Este corto cuenta más por lo que no dice y por las palabras que faltan que por lo que se dice, que es aparentemente mucho, pero no. Lo que se silencia, las expresiones de los actores, su calma resignada ante al catástrofe que vive con ellos y los ruidos de la mesa nos cuentan la historia, que se queda con nosotros cuando ya se ha terminado el vídeo.

Se puede morir cada día de muchas formas. Ésta de ocultar los problemas y no resolverlos es una muy común.

Podéis escribir algo que se titule "morir/vivir cada día". ¿Qué os parece?

Por cierto, que Etxeverría está preparando un largometraje que de momento se si titula Desmontando un elefante, que es la historia de estos personajes cinco años después.

3 comentarios:

María José dijo...





Se puede morir cada día
como si viviéramos...
Morir de soledad, de silencio,
de conversaciones vacías, vanas.
Morir de agotamiento, de sed...
Morir cada día viviendo aislados.
Vivir cada día como muertos perfectos,
rodeados de preguntas que nos hacen
y nos hacemos,
ocultos tras respuestas que no nos sacian,
que arrastran más preguntas ocultas en silencios.
Morir cada día, cada noche, faltos de besos.
Vivir cada suspiro como exhalaciones últimas,
entregados a rutinas adormecedoras,
a terribles desalientos.
Y vivimos y morimos apoyados en mentiras,
disfrazados de lo que esperan,
disfraces desesperados,
sin posibilidad de cambio, redimiéndonos,
trocando oscuras respuestas
en brillos vacuos.

Y esperamos...




Mª José Olivares

Rafael Martinez Sainero dijo...

12 minutos de la vida misma de millones y millones de familias en todo el mundo. Un corto bien realizado, con unas magníficas interpretaciones, pero que da la impresión de que se queda un poquito "corto", y ruego se me perdone el juego de palabras. Casi duele ver los títulos de crédito, con todas esas subvenciones públicas y el ingente número de profesionales que interviene en esta producción. No dudo de su interés social, de su mensaje de sensibilización social, pero el maravilloso texto del comentario de María José deja bastante más claro el tema sin necesidad de tanto circunloquio y vano ejercicio de diseño de producción. Siento contradecir el famoso refrán, pero en este caso 114 palabras valen más de 12 minutos de imágenes.

BRAGAOMEANO dijo...

Se puede vivir cada día, como si estuvieras vivo, ero en realidad, tu te sientes muerto, en una rutina tan vacía y repetitiva, que es dar vueltas siempre en la misma noria. A veces te llegan estímulos buenos que te incitan a vivir y a creer que estas realmente vivo. O estímulos negativos, como la muerte de un ser querido, que te incita a despertar de tu muerte en vida, Pero al pasar los días, vuelves a pensar, que los que están realmente vivos, son los que se han ido.