domingo, 11 de agosto de 2013

Libro del mes II: El libro de los abrazos



Me regalaron El libro de los abrazos con un cálido abrazo. Lo leí, lo disfruté, lo releí y lo presté. Entonces me abandonó físicamente, pero siempre viene conmigo. Desde que tengo una copia en pdf releo fragmentos, como no puede ser de otro modo con los libros de Galeano, y me detengo muchas veces en estos dos, el primero muy conocido, el segundo, menos:

Los nadies
Sueńan las pulgas con comprarse un perro y sueńan los nadies
con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la
buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la
buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mańana, ni nunca, ni en
lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la
llamen y aunque les p ’que la mano izquierda, o se levanten con el
pie derecho, o empiecen el ańo cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueńos de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no habían idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Avisos
Se vende:
- Una negra medio bozal, de nación cabinda, en la cantidad de
430 pesos. Tiene principios de coser y planchar.
- Sanguijuelas recién venidas de Europa, de la mejor calidad, a
cuatro, cinco y seis vintenes una.
- Un coche, en quinientos patacones, o se cambia por una negra.
- Una negra, de edad de trece a catorce ańos, sin vicios, de nación
bangala.
- Un mulatillo de edad de once ańos, con principios de sastre.
- Esencia de zarzaparrilla, a dos pesos el frasquito.
- Una primeriza con pocos días de parida. No tiene críatura, pero
tiene abundante y buena leche.
- Un león, manso como un perro, que come de todo, y también una
cómoda y una caja de caoba.
- Una criada sin vicios ni enfermedades, de nación conga, de edad
como de dieciocho ańos, y asimismo un piano y otros muebles, a
precios cómodos.

(De los diarios uruguayos de 1840, veintisiete ańos después de la
abolición de la esclavitud.)


El libro es una bendición así que os invito a ponerlo en vuestra mesilla y mirar a través de él alguna noche de éstas. Ah, y contadnos vuestras historias de abrazos.

Un abrazo

3 comentarios:

SATSUMA dijo...

Jósean, espero que estés pasando un verano estupendo!! el libro es precioso, para volver a él de a poquito...

muchos besos

Candela Rodríguez dijo...

Galeano es sin duda uno de esos tesoros que todos deberíamos llevar al lado. Da luz hasta en los días más oscuros pues a pesar de todo, no pierde la esperanza.

Gracias por recordarlo.

Besos.
Cande.

BRAGAOMEANO dijo...

Soy poco de dar abrazos, soy muy tímido y pudoroso, en las relaciones carnales. Siempre que doy un abrazo, si es a una fémina, me recorre un escalofrió por todo el cuerpo, si el abrazo es tan fuerte que sus senos se aprietan con mi pecho, el cosquilleo también lo noto en la partes pudendas.
Cuando es a un varón, dependiendo de su relación y por lo que sea el abrazo, me produce satisfacción, si el personaje es poco aseado un poco de asco. Y sobre todo yo creo que tengo miedo, a sentir una sensación parecida, a la que tengo cuando abrazo a una mujer.
No obstante, donde nunca me he podido negar a ser abrazado, es en los pésames, los que han perdido a un ser querido, se me echan en mis brazos y lloran desconsoladamente en mi hombro, aunque mi relación con ellos no fuera muy intima, me da un placer racional, el ver como eso les calma. Pero egoistamente, intento evitar y poner cualquier excusa en, para no asistir a ellos.