jueves, 4 de abril de 2013

Una máquina de hacer poemas muy simple



Tome un libro de poesía que le guste.
Hoy confiamos en su gusto y por lo tanto los textos serán buenos.
Decida de antemano cuántos versos tendrá su poema. Pongamos que dice seis.
Abra el libro por una página al azar.
Tire un dado dos veces y sume los dos resultados. Pongamos que el resultado es n.
Tome el verso número n del poema que aparezca en esa página y pase al siguiente poema.
Tire un dado dos veces y vuelva a elegir un verso, así hasta el número de versos decidido de antemano.

Pongamos que yo elijo el libro de Wislawa Szymborska que aparece en la imagen y decido hacer un poema de seis versos. En la primera jugada encuentro este poema (en el que he cambiado un par de concordancias):


Dejando atrás sus todos respectivos
me habría arrastrado cubierta de escamas.
Tengo nombres para vosotras
¡De qué van a ser testigos!
Sigue conmoviéndome lo particular
La alegría de que yo no sea


Colgad los que encontréis vosotros en los comentarios.



Ah, y dos cosas importantes:

  • La próxima sesión presencial del taller será el martes 9 de abril a las 19 h en la Biblioteca de Guadalajara.
  • Y coincidiendo con el final de curso en junio haremos una exposición de poesía visual y máquinas que escriben  como ésta, así que id preparando vuestras obras.


6 comentarios:

Max dijo...

Pongamos que el libro elegido es una Antología Poética de Miguel Hernández. Y que nos disponemos a realizar un poema de siete versos.
Tras acudir a la diosa fortuna (y a alguna pequeña variación) el resultado es el siguiente:

Amarillo,
el platillo,
que zumba por la punta de las botas
vas al partido rojo del torero,
fuera, arriba, en el palco y en la grada,
activando su ilustrísima victoria
y el vientre disparatado

Mágico, ¿no creéis?

Saludos

jesus rocha dijo...

Tengo derecho a mi desánimo
el mundo rueda incandescente
aúllo sin saber que estoy muriendo
el espejismo es de un metal infame
ya no hacemos ni sombra en la ceniza
tengo derecho al miedo.
Mario Benedetti

La luz,está, vienen y se aleja.
Mira a las doncellas.
¡Vagabundeo! Miro a las estrellas.
¿Cuándo acabarás el camino?
¿Pero otra vez aquí? Sí, otra vez aquí
sobre el papel, es poco normal.

josei dijo...

Versos que el viento arrastra
Karmelo C. Iribarren

Invierno, verano

Porque
Aquellas
Ventanas
Parecen crucigramas gigantes
Reflejadas
En la espuma
A lo largo

Anónimo dijo...

Inspiración azarosa.

El dado móstro una cara llena de decimales,
de repente el combustible de la exactitud se agotó,
la rosa de papel quedó libre de pliegues y esquinas.
El número PI de Wislawa había sembrado un destino sin aristas ni augures.
Quise entenderlo y pensé en un sabotage del poema a la revolución del azar.
Pepe C.

La Maquina Para Hacer Poemas dijo...

www.lamaquinaparahacerpoemas.blogspot.com.ar

Anónimo dijo...

En mi pueblo eso se llama PLAGIAR...