viernes, 11 de junio de 2010

Última llamada para el maratón de cuentos

Ya sabéis, si queréis contar vuestro cuento y ganaros un precioso pin por participar, sólo tenéis que acercaros al Palacio del Infantado desde las 17h de hoy hasta las 15 h del domingo y contar un cuento. Si no tenéis hora reservada lo más fácil será que os paseis de madrugada, preferentemente a altas horas, donde hay sitio para todos.
El ejercicio de hoy es que nos contéis vuestra experiencia de contadores en los comentarios.

5 comentarios:

BRAGAOMEANO dijo...

Mi experiencia en el cuantacuentos:

Nunca me atreví a contar un cuento, hubo alguna noche
de madrugada después de beber algún cubata, en la
que el cuerpo me pedía subir, pero solo el hecho
de pensar que estaba solo como un Gary Cooper
encima del escenario, con toda la gente mirando,
que la mente se me iba a quedar en blanco,
como en un examen estudiado el día de antes.
Que las piernas me iban a empezar a temblar,
primero una y luego la otra, me iría pareciendo
a Elvis Presley en el baile pero en el habla
A Macario metido en su caja.
Ya me voy haciendo mayor, la madrugada
no esta hecha para mi, aunque ayer por la
noche haciendo zapping, me encontré el
concierto de Metallica en la 2,
Se me erizaron los bellos, los héroes de
las guitarras no están oxidados.
Quien tuviera 18 años y el carnet recién sacado.
Hubiera llegado sin dormir al trabajo, pero
Con la satisfacción del deber cumplido.
Pongo la radio, escucho una canción,
que dice: nada volverá a ser como antes…,
Y tanto, me respondo a mi mismo.
La vida pasa y yo sigo sin contar un cuento,
en el Cuentacuentos de mi ciudad natal

Jesús María dijo...

¿Qué fue de aquello?
Cuando nadie nos oía,
y teníamos la manos llenas de palabras.
Cuando nadie nos miraba,
y teníamos los ojos llenos de estrellas.

¿Qué fue de aquello?
Cuando juntos reíamos nuestros pasos,
y las noches arrancaban besos a los días.

Ciegas las palabras, locas sonreían.
Ciegas las distancias,
con la claridad de tus llegadas.
La boca llena de vientos, de risas.

Luego vinieron los adioses.
El tiempo calmó nuestros anhelos…
La distancia fundió nuestros recuerdos…
¿Qué fue de aquello?

BRAGAOMEANO dijo...

Perdón Bellos es con V.

lorenz dijo...

Este año he asistido por 1ª vez al cuantacuentos, y me he tirado a la piscina, de pie y en lugar profundo. Leí un cuento-historieta corto y fácilmente memorizable. Curiosamente no estaba nervioso. El que las organizadoras/es sean gente conocida me ayudó. Admiro a los que sueltan un cuento kilométrico y además bonito. También oí a algún cuentacuentista a quién le resultaba difícil parar. No es fácil perder ese, que creemos, embeleso del público, soltar el micro, dejar el protagonismo. Pasa igual cuando no se cuentan cuentos, pero se tiene audiencia silenciosa. Hay quién repite y repite, retorciendo palabras, sus argumentos antes de dejar descansar los oidos de sus escuchantes.

lorenz dijo...

He escrito algo, que no voy a repetir, y que ha ido al limbro de... vete a saber. Condenado sistema de publicación del comentario. Es posible que lo escrito se evapore, desaparezca, se haga humo, bueno ni humo porque no queda ni el olor. Bendito Cervantes escribiendo en la celda a la luz de una vela, sin la existencia de ordenatas.