sábado, 31 de enero de 2009

Mujeres

El día 10 de diciembre se celebró el Día de los Derechos Humanos y me acordé de este libro. Me costó pero lo encontré por casa. Y es raro, porque es el típico libro que dejas y no te lo devuelven y yo tengo conciencia de haberlo dejado. Claro que eran 100 pesetas, a lo mejor es que compré 3 ó 4 y los regalé a sabiendas de que quedaría mejor que prestándolo para que luego el resultado fuera el mismo. La verdad es que no lo recuerdo. Ha pasado mucho tiempo.

Mujeres
es una recopilación de cuentecitos de los que escribe Galeano (lo de cuentecitos lo digo con el máximo respeto) en la que alguien se entretuvo en juntar unos cuantos que tenían que ver con el tema de los derechos de las mujeres. Todos son muy buenos, pero el que más recordaba era éste:

1778, Filadefia:

Si él hubiera nacido mujer

De los dieciséis hermanos de Benjamín Franklin, Jane es la que más se le parece en el talento y fuerza de voluntad.

Pero a la edad en que Benjamín se marchó de casa para abrirse camino, Jane se casó con un talabartero pobre, que la aceptó sin dote, y diez meses después dio a luz a su primer hijo. Desde entonces, durante un cuarto de siglo, Jane tuvo un hijo cada dos años. Algunos niños murieron, y cada muerte le abrió un tajo en el pecho. Los que vivieron exigieron comida, abrigo, instrucción y consuelo. Jane pasó noches en vela acunando a los que lloraban, lavó montañas de ropa, bañó montoneras de niños, corrió del mercado a la cocina, fregó torres de platos, enseñó abecedarios y oficios, trabajó codo a codo con su marido en el taller y atendió a los huéspedes cuyo alquiler ayudaba a llenar la olla. Jane fue esposa devota y viuda ejemplar; y cuando ya estuvieron crecidos los hijos, se hizo cargo de sus propios padres achacosos y de sus hijas solteronas y de sus nietos sin amparo.

Jane jamás conoció el placer de dejarse flotar en un lago, llevada a la deriva por un hilo de cometa, como suele hacer Benjamín a pesar de sus años. Jane nunca tuvo tiempo de pensar, ni se permitió dudar. Benjamín sigue siendo un amante fervoroso, pero Jane ignora que el sexo puede producir algo más que hijos.

Benjamín, fundador de una nación inventora, es un gran hombre de todos los tiempos. Jane es una mujer de su tiempo, igual a casi todas las mujeres de todos los tiempos, que ha cumplido su deber en esta tierra y ha expiado su parte de culpa en la maldición bíblica. Ella ha hecho lo posible por no volverse loca y ha buscado, en vano, un poco de silencio.

Su caso carecerá de interés para los historiadores.


El ejercicio de hoy es escribir un texto breve en relación con este tema de la mujer y los derechos humanos.

sábado, 24 de enero de 2009

Dios podría estar mirando

El ejercicio de hoy consiste en escribir un lema que se pueda poner en un autobús o en una camiseta a favor o en contra de la existencia de dios o de los dioses. A continuación os pongo unos cuantos ejemplos de cada una de las opciones, pero os tengo que avisar que los que critican la existencia de los entes divinos son mucho más agudos a mi parecer. Estas frases ateas provienen de pegatinas de coche en los EE. UU. y he tardado en encontrarlas la décima parte que las frases que defienden la existencia de dios. Éstas últimas eran en general bastante insulsas y he tenido que buscar mucho para poder traeros unas cuantas:

A favor de la existencia de dios:
  • Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo
  • Dios ha muerto. Firmado Nietzsche. Nietzsche ha muerto. Firmado Dios.
  • Dios es como el viento que pasa: se siente por todas partes y no se ve en lugar alguno. J. Normand
  • Dios es un Padre que busca por todos los medios hacer felices a sus propios hijos. Juan Pablo II
  • Suprimid a Dios y se habrá hecho la noche en el alma humana. Alphonse de Lamartine
  • Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa. Gilbert Keith Chesterton,
  • Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha ciencia devuelve a Él. Louis Pasteur
  • El hombre no puede vivir sin arrodillarse. Si rechaza a Dios, se arrodilla ante un ídolo. No hay ateos sino idólatras. Fiodor Dostoievski

En contra de la existencia de dios:
  • Dios probablemente no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida.
  • ¿Demasiado estúpido para entender la ciencia? Prueba con la religión.
  • La gente que no quiere que se rían de sus creencias no debería tener creencias tan graciosas.
  • Hay UNA RAZÓN por la que los ateos no estrellamos aviones contra los edificios.
  • “Adórame o te torturaré por toda la eternidad. Que tengas un buen día”. - Dios
  • No vengas a rezar a mi escuela y yo no iré a pensar a tu iglesia.
  • Si Dios quería que creyésemos en él ¿por qué inventó la lógica?
  • ¿Quién eres tu para cuestionar el que tu dios no quiera que yo crea en él?
  • Dios está ocupado ahora mismo. ¿Puedo ayudarle yo?

sábado, 17 de enero de 2009

Segundo Concurso de Microrrelatos


El año pasado, en una entrada de relatos hiperbreves titulada Quince líneas ya incluía un enlace con el Primer Concurso de Microrrelatos de Caja de Ávila, una entidad no carente de gracia en sus propuestas, incluso económicas (ver esta imagen de un anuncio en una sucursal suya). El ejercicio de hoy es, evidentemente, ganar el concurso. Las bases son las siguientes:

La convocatoria va dirigida a personas desde 16 años en adelante. El Plazo de Apertura comienza el 15 DE ENERO.

ENVÍO DE MICRORRELATOS: Todos los escritores que lo deseen pueden presentar como máximo una obra, que enviarán exclusivamente a través de la página web http://www.obrasocialcajadeavila.com/concurso Para ello completarán sus datos personales y adjuntarán un fichero WORD con el texto del Microrrelato. El formato de letra será ARIAL a 10 puntos, no sobrepasando el total de 200 palabras y en castellano. Los microrrelatos deben ser originales e inéditos. El tema es libre. Las únicas comunicaciones que se llevarán a cabo con los participantes serán para informar de aspectos relacionados con la inclusión o exclusión en el concurso y del nombre del ganador o ganadora y finalistas.

PLAZO: El plazo para el envío comienza el día 15 de enero de 2009 y acaba el 15 de febrero de 2009 (hora española).

JURADO Y PREMIOS: El Jurado estará compuesto por personalidades del mundo de la literatura, designadas por Caja de Ávila, y tendrá la facultad de declarar desierto el premio si considera que las obras presentadas no poseen calidad para obtenerlo. El primer premio será un ordenador portátil de última generación. El ganador o ganadora se compromete a participar personalmente en el acto de entrega del premio. Los gastos o dietas derivados de cualquier desplazamiento correrán por cuenta del escritor o escritora. El fallo se hará público a través del portal www.obrasocialcajadeavila.org y a través de los medios de comunicación que la Obra Social estime oportuno. La presentación de trabajos implica la aceptación completa de las bases. El ganador/ a y finalistas aceptan ceder los derechos de publicación y comunicación a Caja de Ávila, en cualquier tipo de soporte y medio, y a enviar copia de la documentación personal que los acredite. Asimismo Caja de Ávila se reserva el derecho de publicar los relatos finalistas de forma individual.

DIFUSIÓN DE ESTAS BASES: Se autoriza, tanto la difusión de esta información, como la utilización del material promocional, a todo aquel que desee comunicarlo, siempre que respete la forma en la que aparece, se cite la fuente y a la organización del concurso.

Del interesante libro que aparece en la imagen dos microejemplos:

Transplante

Mi corazón te espera, es lo único que queda de mí. Estoy dentro de otra. Búscame.

Beatriz Pérez-Moreno


Toda una vida

Lo vio pasar en un vagón de metro y supo que era el hombre de su vida. Imagino hablar, cenar, ir al cine, yacer, vivir con él. Dejó de interesarle.

María Tena

sábado, 10 de enero de 2009

Dos horas después

La letra de esta canción de Sabina la firman él y Caballero Bonald. El poeta contaba el otro día en la radio que él había compuesto inicialmente la letra como un bolero, pero que luego Sabina le cambió algúnos versos, tal vez por aquello de compartir la autoría (eso decía él). Así que el ejercicio propuesto hoy es cambiar alguna de las estrofas o incluso el estribillo, eso sí, respetando la estructura métrica y de rima...



Dos horas después

La tarde consumió su luego fatuo
sin carne, sin pecado, sin quizás,
la noche se agavilla como un ave
a punto de emigrar.

Y el mundo es un hervor de caracolas
ayunas de pimienta, risa y sal,
y el sol es una lágrima en un ojo
que no sabe llorar.

Tu espalda es el ocaso de septiembre,
un mapa sin revés ni marcha atrás,
una gota de orujo acostumbrada
al desdén de la mar.

Y al cabo el calendario y sus ujieres
disecando el oficio de soñar
y la espuela en la tasca de la esquina
y el vicio de olvidar.

Por el renglón del corazón
cada mañana descarrila un tren.
Y al terminar vuelta a empezar
dos horas después de amanecer.

Tiene la vida un lánguido argumento
que no se acaba nunca de aprender,
sabe a licor y a luna despeinada
que no quita la sed.

La noche ha consumido sus botellas
Dejándose un jirón en la pared.
Han pasado los días como hojas
de libros sin leer.


(Nos vemos el sábado a las 11 en la biblioteca)

jueves, 25 de diciembre de 2008

Creía que mi padre era Dios




















En 1999, Paul Auster convocó a través de la radio a que todo aquel que quisiera enviase un relato. En la introducción del libro que resultó, y cuya portada se puede ver arriba, dice esto acerca de las condiciones: "...Los relatos tenían que ser verídicos y breves, pero no habría restricciones en cuanto a tema ni a estilo. Lo que más me interesaba, dije, era que las historias rompieran nuestros esquemas, que fueran anécdotas que revelasen las fuerzas desconocidas y misteriosas que intervienen en nuestras vidas, en nuestras historias familiares, en nuestros cuerpos y mentes, en nuestras almas. En otras palabras, historias reales que bien pudieran ser una ficción..."

Y éste es el ejercicio de hoy: escribir un relato según esta convocatoria.

Os tengo que decir que el libro que terminó publicándose con estos relatos que pidió Paul Auster es una delicia y que se puede abrir por cualquier lado y es como si no se acabara nunca. Como ejemplo os contaré el por qué del título. Creía que mi padre era Dios es a su vez el título de uno de los relatos en que un niño pequeño que juega en el jardín de su casa sufre a un vecino maleducado que no le devuelve los balones cuando se escapan a su lado de la valla. No conformándose con éso, el vecino llama ladrón al niño por comerse las peras que se descuelgan en el lado del jardín del niño. Todo esto genera tensiones entre los padres del niño y el amargado vecino y al niño le hace sentir la crudeza de la realidad. Un día el vecino se puso tan desagradable, que el padre del niño no se pudo aguantar y le dijo gritando también: "sabe lo que le digo, que se muera" y el energúmeno se murió en ese mismo instante.

El libro lo abre un relato que se titula LA GALLINA. Os lo copio entero porque es muy breve:

Una mañana temprano de domingo iba bajando por la calle Stanton cuando vi, a pocos metros delante de mí, una gallina. Yo caminaba más deprisa, así que pronto le di alcance. A la altura de la Avenida Dieciocho, estaba casi encima de ella. En la Dieciocho, la gallina giró en dirección sur. Al llegar a la cuarta casa se metió por el camino de entrada, subió los escalones del porche dando saltitos y picoteó con decisión sobre la puerta metálica. Momentos después, la puerta se abrió y la gallina entró.

LINDA ELEGANT, Portland, Oregon

Los relatos del libro son en general más extensos, de 2 ó 3 caras, pero podéis hacerlos como queráis.

Feliz año

sábado, 20 de diciembre de 2008

Una historia de la lectura

En el precioso libro de Alberto Manguel Una historia de la lectura, él mismo cuenta la historia de cómo supo que había aprendido a leer:

A los cuatro años descubrí que podía leer. Ya había visto innumerables veces letras que sabía (porque me lo habían explicado) que eran nombres de las ilustraciones bajo las que estaban colocadas. Me daba cuenta de que el niño (boy, en inglés), dibujado con vigorosos trazos negros y vestido con pantalones cortos de color rojo y con una pelota verde bajo el brazo (la misma tela roja y verde de la que estaban recortadas todas las otras imágenes del libro, perros y gatos y árboles y madres altas y esbeltas) también era, de alguna manera, las negras formas severas situadas debajo, como si hubieran descuartizado su cuerpo para crear tres figuras muy nítidas: un brazo y el torso, b; la cabeza cortada y perfectamente redonda o; las piernas caídas, y. Dibujé ojos en la cara redonda y una sonrisa, y también llené el círculo vacío del torso. Pero había más: yo sabía que esas formas no sólo eran un reflejo del niño, sino que también podían contarme con precisión lo que él estaba haciendo, con los brazos extendidos y las piernas separadas. El niño corre, decían las formas. No estaba saltando, como yo podría haber pensado, ni fingiendo haber quedado congelado de pronto, ni jugando a un juego cuyas reglas y finalidad me eran desconocidas. El niño corre.

Pero aquellas percepciones eran simples actos de magia que perdían parte de su interés porque otra persona los había ejecutado para mí. Otro lector –mi niñera, probablemente– me había explicado esas formas y entonces, cada vez que el libro se abría y me mostraba la imagen de aquel exuberante muchacho, yo sabía cuál era el significado de las formas que había debajo. Era, desde luego, algo placentero, pero con el paso del tiempo dejó de interesarme. Faltaba la sorpresa.

Hasta que un día desde la ventanilla de un coche (ya he olvidado el destino de aquel viaje) vi un cartel a un costado del camino. La visión no pudo haber durado mucho tiempo; tal vez el automóvil se detuvo por un instante, quizá sólo redujo la velocidad lo suficiente para que yo viera, grandes e imponentes, formas similares a las de mi libro, pero formas que no había visto nunca antes. Sin embargo, supe de inmediato lo que eran; las oí dentro de mi cabeza; se metamorfosearon, dejaron de ser líneas negras y espacios blancos para convertirse en una realidad sólida, sonora, cargada de significado. Todo eso lo había hecho yo por mi cuenta. Nadie había realizado para mí ese truco de magia. Las formas y yo estábamos solos, revelándonos mutuamente en un diálogo silencioso y respetuoso. Haber podido transformar unas simples líneas en una realidad viva me había hecho omnipotente. Ya sabía leer.

El ejercicio de esta semana es escribir cada uno nuestra propia historia de la lectura o más bien nuestro pequeño y personal capítulo.


(Con respecto a las sesiones presenciales de este Club de Escritura en la Biblioteca de Guadajalara, las del próximo trimestre serán los sábados 17 de enero, 14 de febrero y 14 de marzo)

domingo, 14 de diciembre de 2008

La receta de la felicidad



Escuchad la receta de la felicidad que aparece en este vídeo de Redes, el programa de Punset (desde el minuto 1:08 al 4:30 -justo antes del vídeo dice Punset: "...la ciencia nos está diciendo que no vale la pena aparcar para después de la muerte la búsqueda de la felicidad...").

Este ejercicio nos lo propuso Carlos ayer en el taller y su enunciado es más o menos éste: vista esta receta perfecta sobre la felicidad, ¿dónde falla?

Animaos y dejad vuestra solución al ejercicio en los comentarios.

Y muchas gracias a Carlos y a todos los del taller. Es un placer trabajar con vosotros.