Club de Escritura
Taller de escritura gratuito con propuestas que estimulan la creatividad
miércoles, 25 de febrero de 2026
Llegamos a París... y regresamos
lunes, 12 de enero de 2026
Zweig en el Colegio de España de París
A veces los deseos se cumplen: la semana que viene nos vemos en París porque presento el libro Todos me preguntan por usted, señor Zweig en El Colegio de España de París!!!
Stefan Zweig dijo esto de París en El mundo de ayer:
«Para amar París correctamente, en realidad habría que haber conocido antes Berlín. En París la herencia de la Revolución seguía viva; el obrero se sentía tan libre como su patrono, el camarero estrechaba la mano del general, y nadie se inclinaba ante nadie».
«París fue para mí la ciudad de la libertad espiritual, donde nadie preguntaba de dónde venías, sino qué eras capaz de decir y de pensar».
«En ninguna otra ciudad me sentí tan inmediatamente acogido, tan liberado de toda presión social, tan plenamente autorizado a ser yo mismo».
«Allí comprendí por primera vez que la cultura no es una cuestión de jerarquías ni de títulos, sino de intercambio vivo entre los hombres».
«En París, el arte no estaba encerrado en museos; respiraba en los cafés, en las calles, en las conversaciones nocturnas».
«El Barrio Latino fue para mí durante años el verdadero centro del mundo, porque allí convergían todas las lenguas, todas las ideas y todas las esperanzas».
«París me enseñó que la verdadera patria del escritor es el idioma y la comunidad espiritual, no la nación».
lunes, 10 de noviembre de 2025
La entrevista de Esther Peñas
En medio del barullo del verano, Esther Peñas me hizo esta interesante entrevista. Está publicada completa aquí, en Diario Cermi. La foto la he tomado de la publicación de Instagram.
Os pego a continuación el inicio de la entrevista que arranca fuerte:
"Todos me preguntan por usted, señor Zweig" (Sílex Ediciones). A través de este ensayo, entusiasta, ramificado, frondoso, equilibrado, fascinante, el psicoanalista y escritor Pere Rojo (Guadalajara, 1971) se adentra en uno de los autores más populares y queridos por los lectores, Stefan Zweig (1881-1942), un austriaco que vivió (y retrató) el periodo de entreguerras, se relacionó con las personalidades más significativas del XX, sufrió el hostigamiento nazi, cierta condescendencia de sus pares y que finalmente se suicidó, junto a su esposa, en Petrópolis, Brasil, un 22 de febrero de 1942.
Sin ser un autor a la altura de Conrad o Faulkner, ¿qué tiene la escritura de Zweig que resulta incombustible?
Para empezar, y con mucho amor por Conrad y Faulkner, cuestionaría esta afirmación en nombre de muchos lectores de Stefan Zweig. El canon literario es una cosa y los gustos de los lectores otra, y es verdad que Faulkner y Conrad están en el Olimpo de los autores más importantes del siglo XX, pero Stefan también. Es curioso que durante toda su vida se le criticó mucho entre otras cosas porque lo leían mujeres. Y esta crítica se sigue manteniendo en la actualidad, mientras sesudos académicos siguen sacando del canon a mujeres tan valiosas como estos dos autores que decíamos. Si les preguntamos a los lectores de Zweig, habrá muchos que opinen que les emociona, les enseña, les muestra cosas que a lo mejor Faulkner o Conrad no les muestran. Faulkner es muy innovador y Conrad muestra un poquito mejor algunas oscuridades del alma humana, pero Stefan Zweig te acompaña, te cuenta, indaga, te mete en la acción y en la emoción de la mejor manera posible para que lo entiendas, para que lo veas, para que vivas cosas que, si no, no podrías vivir. Quizá por eso sigue teniendo fans y se está reeditando de una forma casi furiosa ahora que han expirado los derechos de autor.
¿Puede hablarse de una escritura femenina, en el caso de Zweig?
Hablar de femenino y masculino es algo que me desagrada. Será porque dentro del propio psicoanálisis es un hábito que aún no se ha perdido y que creo que genera más problemas que beneficios. Las etiquetas son útiles, incluso las etiquetas diagnósticas nos sirven para hablar de cosas inaccesibles de otro modo, pero etiquetar de masculino o femenino apuntala un dualismo que está ahora siendo cuestionado en nuestra cultura y que creo que, después de tantos siglos de ser el planteamiento hegemónico y único permitido por la ley, lo más sano que podemos hacer es cuestionarlo. Como comenté, a Stefan Zweig muchas veces se lo etiqueta como escritor de mujeres, como si los géneros literarios que él trata fueran de segunda línea. A la vista está en 2025 que sigue siendo uno de los autores más leídos y si vas a cualquier librería encuentras en el mostrador alguna de sus obras. En su época decían que escribía fácil, que escribía para chicas. ¿Es eso escritura femenina? Stefan Zweig en sus obras de ficción escribía sobre sentimientos y sobre la vida afectiva de sus protagonistas. Quizá así llegaba a las mujeres, más interesadas en estos temas. En mi opinión estos son los temas más importantes de la vida. Yo soy el primero que ha criticado, en mi propio libro, algunos planteamientos sentimentales o afectivos del autor por encontrarlos anacrónicos, pero desde luego, Zweig intentaba tratar los temas que le interesaban y por lo visto a mucha más gente.
Verhaeren, Blake, Goethe, Rilke… ¿quién fue su custodio literario?
Admiró a muchos hombres grandes, pero no todos ellos se caracterizaron precisamente por ser muy empáticos o muy buenos amigos. Verhaeren se comportó como un padre con él y lo adoptó en cierta medida. La admiración del joven Zweig y el amor que el poeta belga ponía en todas las cosas y también su mujer generaron una especie de adopción mutua que fue muy fructífera para todos. La sabiduría del viejo poeta que se había apartado del mundo y a la vez hablaba del mundo actual, no del mundo de las musas, le sirvió de gran inspiración, que llegó a decidir no escribir obra propia hasta que no tradujera toda la obra de Verhaeren. Desgraciadamente, la Primera Guerra Mundial partió en dos la vida de los europeos y también la amistad de ambos.
Rilke, era un hombre solitario dedicado a su poesía como un asceta y que solo prestaba atención algo constante a las mujeres que le hacían de mecenas-madres. Zweig se acercaba a él lo que podía, pero Rilke era muy esquivo.
Goethe era el gran jefe del canon alemán del siglo XIX aunque, como dice Zweig, cuando se puso a buscar al gran novelista de las distintas lenguas, no encontró ninguno en lengua alemana que estuviera a la altura de los de su volumen Tres maestros. Balzac, Dickens, Dostoievski.
Quizá el hermano más cercano en el mundo literario fue Hermann Hesse. Su amistad era casi como una hermandad y sus primeros encuentros tan emocionantes como quien ha encontrado por fin un amigo para toda la vida. Se entendían totalmente como autores y, de hecho, se dio la casualidad —que no creo que fuera tal— de que Hesse publicó Siddhartha en 1922 y Zweig Los ojos del hermano eterno en 1921, los dos con una temática muy similar, buscando respuestas en Oriente, reflejo de la enorme crisis en la que estaba inmerso el mundo.
La persona más influyente en la vida de adulto de Zweig creo que fue Romain Rolland. Aunque era un poco mayor que él, ejerció de hermano mayor y de Pepito Grillo, recordándole que los intelectuales se tienen que mojar. Zweig no terminó de comprar del todo esta perspectiva, pero siempre tuvo a Rolland de referente, aunque en la huida final se distanciaron.
Otra persona que influyó mucho en él fue Joseph Roth, un escritor bastante más joven que él. La admiración de ambos era mutua. Zweig era muy generoso con los jóvenes escritores, incluso a veces en exceso. El caso de Joseph Roth es muy sangrante porque Zweig lo admiraba y le intentaba ayudar a publicar bien y a no perder su dinero en el desastre de su alcoholismo. Pero Roth, desde la enfermedad mental de su primera esposa, a la que hubo que internar en un psiquiátrico, fue una especie de suicida de baja intensidad que se mató poco a poco con el alcohol. Para Zweig era como tener un hijo drogadicto que no quiere curarse.
«Pronto dejó de creer en la creatividad y su concepción de la misma se parece mucho al método científico», dice usted. ¿Afectó esto a su estilo?
En el libro digo algo así como que la creación artística se parece al método científico, pero no deja de ser una versión de la famosa frase de que la creatividad es un 10% de inspiración y un 90% de transpiración. El parecido radica en que el artista ha de tener una mirada estrábica, escindida. Por un lado, tiene que mirar hacia lo deductivo, hacia lo que tiene encima de la mesa, combinarlo, trabajarlo, pulirlo, probar distintas combinaciones, hasta que encuentre algo que le parezca interesante, mientras que con el otro ojo mira hacia lo inductivo, hacia el mundo externo, está tocando la fibra del universo que le rodea porque en algún momento va a saltar una chispa inesperada y tiene que estar ahí para agarrarla.
En el fondo, este era también el estilo de Zweig, aunque él dice que en un principio escribía como un torrente y no quería corregir nada una vez plasmada la primera versión de la historia. Pero eso fue un arrebato de juventud que cambió luego en la edad adulta, porque su estilo lo cuenta muy bien él en El mundo de ayer y lo cito en el libro: «(210) A Stefan le llevó tiempo encontrar este procedimiento con el que obtenía ese ritmo arrebatador que atribuían a sus libros y que era fruto de su “método sistemático que consiste en excluir pausas superfluas y ruidos parásitos”». El descubrimiento de este método lo explica como si se debiera a un defecto suyo en la magnífica traducción de Ágata Orzeszek y Joan Fontcuberta: «Soy un lector impaciente y temperamental. En una novela, una biografía o un debate intelectual me irrita lo prolijo, lo ampuloso y todo lo vago y exaltado, poco claro e indefinido, todo lo que es superficial y retarda la lectura. Solo un libro que no cese de mantener su nivel página a página y me arrastre hasta el final de un tirón y sin dejarme tomar aliento me produce placer completo. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos los encuentro llenos de descripciones superfluas, de diálogos plagados de cháchara y de personajes secundarios innecesarios; resultan demasiado extensos y, por lo tanto, demasiado poco interesantes, demasiado poco dinámicos. Incluso en las más famosas obras maestras de los clásicos me molestan los abundantes pasajes arenosos y monótonos, y muchas veces he expuesto a los editores el osado proyecto de publicar un día toda la literatura universal en una serie sinóptica, desde Homero hasta La montaña mágica».
Como él cuenta, su método consistía en acumular toda la información posible y estudiar detalladamente la documentación hasta el mismo registro del almacén de la cocina de María Antonieta. Y luego, en la fase de escritura, recortar implacablemente el manuscrito hasta que no le sobrara nada para su propósito narrativo de contar la historia con la mayor emoción posible, que era lo que quería transmitir al lector.
(...)
sábado, 5 de julio de 2025
La feria del libro de Guadalajara
Hay muchas ferias del libro, pero ninguna como la de Guadalajara.
Este año presenté Todos me preguntan por usted, señor Zweig con Blanca Calvo.
Fue una presentación breve y bonita que os recomiendo.
Un amigo le dijo a Blanca que ya le gustaría a él tener los méritos necesarios para que ella le mirara como me había mirado a mí. Supongo que se refiere a esta mirada:
Fue algo fugaz y bello. Creo que el mérito está sobre todo en la mirada y en la emoción del momento.
Después, en la caseta de El rincón lento, que se ocupó de organizarlo todo, lo vendimos todo.
lunes, 9 de junio de 2025
Bedroom safari
Bedroom safari
Como dice Pasolini: «la poesía no se consume… uno puede leer miles de veces un libro de poemas y no consumirlo». Esto pasa con el libro que me llegó hace unos días que se llama Bedroom safari.
La Oikoteoria
Porque nada piensa el alma sin la imaginación, del mismo modo que nada perciben los sentidos sin lo sensible.
Averroes
El humano está perdido entre su imaginación y la información que le traen los sentidos. El río ascendente de los sentidos choca con el río que baja desde su memoria y su imaginación y en ese choque se fragua su ser, su yo, su vida. Para que tenga alguna estabilidad necesita un lugar protegido dentro del mundo inhóspito de lo real, necesita una casa y para tener una casa, tiene que hacerse su propia casa.
Alejandro Pérez-Paredes elabora en las primeras páginas del libro una teoría sobre la casa, sobre el «hacer casa» u oikeiosis en la que uno siente que escucha también al Georges Perec de Las cosas y de Un hombre que duerme. Por ciento que les recomiendo releer estos libros o ver la película Un homme qui dort que pueden encontrar en Youtube.
Todo empieza con los humanos viendo qué hacer con su pulsión de vida. En el libro se insinúa que la vida es una defensa maníaca con lo que Ferenczi seguramente estaría de acuerdo. A él se le atribuye aquella preciosa frase: solo una pulsión, de vida. Pero no vamos a meternos ahora en discusiones bizantinas sobre teorías pulsionales o sobre si existe o no la pulsión de muerte.
Ya que estamos aquí, vamos a construirnos una casa, nuestra casa. Vamos a hacer un yo en el confluir de nuestra conciencia, nuestros sentidos, nuestra memoria. Vamos a construir un yo dejando de lado El error de Descartes.
Como diría Suely Rolnik, cuidado con que el inconsciente indoeuropeo transmutado en inconsciente neoliberal nos envuelva y nos haga llevar una vida de presidiarios fanáticos de su prisión. Tenemos que existir creando una ficción propia, nuestra casa. No tenemos nada mejor que hacer que inventarnos un yo en continuidad con el mundo y con el resto de los humanos en el entramado, en el rizoma.
Alejandro es un antropólogo inocente de la vida cotidiana que nos lleva de la mano por nuestra propia casa enseñándonos los rincones en los que no habíamos reparado. Mira en este montón de zapatos, mira esta monstera que tiene todo el mundo. Se pasea como un Alberto Caeiro del siglo XXI comentando que bastante metafísica hay en no pensar en nada. Alguna vez le sale otro heterónimo de Pessoa y nos quiere hacer conscientes de la «matriz antropológica occidental» de la que también habla Bruno Latour porque quizá es la única manera de poder escapar de ella.
Con el libro como guía, recorremos nuestro pequeño reino, invistiendo el mundo que nos inviste. A veces caminamos en nuestra utopía racionalista de la que tenemos que prescindir para volver al contacto con las cosas. No hay otra salida del mundo de las cosas que volver a encantar el mundo. No podemos evitar pensar en Lacan y en nuestro contacto con el mundo, evitando lo rudo que es lo real y apoyándonos en lo imaginario y lo simbólico, nuestra ficción personal y nuestra ficción colectiva. Toda la vida peleando contra el mito y contra el rito sin poder escapar de ellos, pero al menos podemos contar nuestra versión.
Intimidad piel palabra
Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia
Alejandra Pizarnik
¿Quién necesita a Lacan si tenemos a Alejandra Pizarnik? La lengua materna es un buen sucedáneo de la madre. Alejandro, hermano de Alejandra, empieza a insinuarnos que ha estado bastante tiempo alejado de la lengua materna. Más adelante dirá que estuvo a ratos oculto de ella en la calle Sardenya de Barcelona. En esa calle vivieron muchos años mis amigos. Allí nacieron sus hijos y allí les conté yo el cuento del Peral de la Tía Miseria. Con la lengua materna podemos engañar a la muerte un tiempo y subirla a lo alto del peral y mediante un encantamiento no permitir que baje hasta que ya todo el planeta nos lo pida.
Alejandro nos recuerda que la lengua es sobre todo una cosa. Así puede ser un objeto transicional winnicottiano o un pequeño dictador que imparte doctrina como dirían Deleuze y Guattari.
La lengua nos protege del vacío de la soledad, pero también nos recuerda que somos contingentes, porque su sabor nunca llega al sabor de lo que perdimos. De esto no podemos escapar vestidos a la moda ni cantando desde el panteísmo.
Hay una opción que puede tener éxito temporalmente. Como titula Carmen Martín Gaite su libro: La búsqueda de interlocutor. Si en esta búsqueda encontramos la parole pleine, la palabra plena, la conexión real, la empatía y no la especularidad, la escucha para crear/pensar y no la repetición, el arte y no el entertainment, la casa y no el hotel, el cantar juntos en vez de escuchar música solamente, en suma, si encontramos a alguien que nos acompañe, merecerá la pena caminar hasta aquí.
Aroma banquete alimento
Y agarraos si el antropólogo viene a comer a casa. Ni los olores ni los sabores serán como antes. El olor a malestar de la cultura desde Homero hasta las mitologías de Barthes llega hasta su nariz y no se calla. Aunque solo pueda disfrutarlo una vez en la vida prefiero asistir a un festín de Babette que a diez mil comidas calvinistas.
Alejando nos cuenta también que en todas las lenguas del mundo la palabra «mamá» la inventan los niños. Es el ruido de beber mamando. Mamá significa beber. La forma del pecho y su función hacen un ruido y ese ruido se convierte en símbolo, en signo, en palabra, en significante. Se crea así un mundo paralelo que distancia a los humanos del resto de los animales. Así aparece en ellos la Inteligencia artificial general (AIG) y ya pueden superar el test de Turing.
En una época anterior, el autor ha intentado ser estructuralista, encontrar una teoría unificada, pero se tropezó con el rizoma. Después se obsesionó con Ser y tiempo. Pero un día tocó algo blando y caliente y le llegó el olor de casa. Ya no había categorías ni teorías. El contacto con la piel de otro humano le hizo caer en que el ideal es una estatua. Como decía el sabio, si encuentras tu estatua, destrúyela a martillazos. Alejandro ya se puede comer tranquilo una tarta con la cara de Martin Heidegger.
¿Cómo puede un humano alimentarse tanto con tan poco?
Sonido música silencio
Alejandro es también Orfeo con su lira. Nos lleva a conocer la música como quien lleva a Aureliano Buendía a conocer el hielo. Por el camino enamora a la ninfa Eurídice que por un accidente mitológico se muere y Orfeo, con su música, es capaz de engatusar al mismísimo Hades y hasta rescatarla del inframundo. Desgraciadamente, la impaciencia del músico frustra la huida. La música nos saca del inframundo, pero solo por momentos.
La separación naturaleza/cultura, música/ruido a veces es clara, o nos lo parece, pero en realidad no. La música es inseparable de las esferas, por eso la entendemos todos los humanos como una lengua madre universal. Pero es que a la vez la magia de la música es que cada casa que hacemos los humanos tiene una música particular, aunque todo esté en silencio. Lo mismo ocurre en la casa de el hombre que duerme y que no abre la puerta aunque golpeen repetidamente los amigos.
Nuestro yo es una caricatura superpuesta a nuestro cuerpo físico es el yo-piel de Didier Anzieu. Nuestro yo tiembla con la música que lo alcanza como con el canturreo de una madre. La palabra es primero música, pero su vida es efímera y viene luego el silencio. El silencio del inicio o del fin.
Casa mobiliario jardín
Dentro de nuestro hogar existe la tentación de adaptarse, de aceptar la cadena del trauma como algo natural, de pisar a los que están debajo. Tragar es una tentación a veces inevitable. Traga, ajo y agua. Muchas veces todo esto tiene que ver con nuestra oralidad. Pero es que si tragamos no podemos cantar, no podemos hablar.
La casa es un exoesqueleto del sapiens que a su vez tiene dos capas: la casa externa y la casa interna. Los humanos somos cíborgs con lenguaje y con casa. Necesitamos todo este aparataje porque somos frágiles y si se nos da la oportunidad, intentamos hacernos una casa más grande y más aislada para evitar la fricción con el mundo. Afán inútil. La fricción duele, pero la no fricción es vacío, inexistencia.
Los más listos de la clase nos dicen que el yo es una alucinación. Eso es cierto y no, porque toda la realidad es una alucinación que se produce dentro de la caja de nuestro cráneo, en un cerebro que está a oscuras protegido por las meninges. Dentro de esa caja de hueso vivimos nosotros, unos seres técnicos que se comunican con el exterior mediante unas poleas musculares y una piel llena de detectores. En un espacio tan cerrado somos capaces de crear una vida ampliada con yo, con lengua, con historia, con patria. Con cosas así hacemos casa y nos inventamos los binomios que explican la realidad e incluso en algún momento podemos escapar de la dictadura del 2 y caer en la euforia del tres. Así empezaron los cojines sobre el diván de Donald Winnicott: uno, dos, tres, muchos.
Alejandro nos regala un libro de instrucciones para nuestro mundo. Es un libro que a veces nos deslumbra. A veces no queremos luz.
Me pregunto qué escribirá este hombre después de haber superado el estructuralismo y a Martin Heidegger, después de haber plantado un hueso de aguacate, después de haber querido abarcarlo todo aunque sea en el pequeño espacio de la casa.
Me pregunto también qué hubiera escrito si tuviera un conejo en su alfombra.
Mudanzas
Qué no, qué no
Que el pensamiento no puede tomar asiento
Que el pensamiento es estar
Siempre de paso
De paso, de paso
De paso
Luis Eduardo Aute
Si no sabéis por dónde empezar este libro empezad por el último capítulo: «mudanzas».
Este capítulo arranca resumiéndonos todo: «Como en la metafísica de Aristóteles, los nativos europeos creemos tener una esencia en razón de la cual todos somos siempre nosotros mismos, a la vez que los ecosistemas tímicos que nos instituyen y constituyen —sus rizomas, enredos, acoplamientos— se entienden como accidentes ajenos e impropios. Pero lo cierto es que la esencia es un enredo y, a escala humana, la mudanza representa la esencia íntima del mundo.»
O sea, que los racionalistas se alejen de mí por favor, aunque todos hayamos sido arrojados al mundo. Y claro, todos estamos perdidos buscando de vuelta una madre que ya no existe. Corremos para escapar de la sombra del objeto que cae continuamente sobre nosotros. El duelo es nuestra resistencia a la realidad, pero la realidad nos induce una metamorfosis necesaria, constante, imparable.
El final del duelo es aceptar la mudanza.
Figura 1. «Mudarse», poema de Georges Perec incluido en el libro.
Por último, Alejandro dice que ordenar la casa es cantar una cosmogonía. Aprender a hacer una casa dentro de una casa es aprender a controlar un pequeño universo, ya que todos los demás son muy grandes para poderlos manejar.
Finale
Alejandro nos cuenta que el núcleo metafísico que sostiene todo el andamiaje teórico de Occidente es Kant. De Kant dijo Stefan Zweig en La lucha contra el demonio, obra en la que habla sobre las tristes vidas de Nietzsche, Höldelin y von Kleist:
«Soy de la firme opinión de que la influencia de Kant limitó en extremo la producción poética de la época clásica (…) Kant perjudicó en extremo la expresión sensual, la euforia de la poesía, el libre curso de la imaginación, al quererlas llevar hacia su criticismo estético. Esterilizó las facultades puramente poéticas de todo aquel que abrazó sus teorías. ¿Y cómo podría ser de otro modo? Un ser todo cerebro, todo fría razón, ¿cómo podría ese hombre, que no conoció mujer ni salió de su provincia, ese hombre que era como un delicado mecanismo de relojería (…) desprovisto de espontaneidad (…) cómo podría ese hombre, repito, ser jamás útil a un poeta, a un poeta que vive solo por sus sentidos, que se eleva por su imaginación y a quien la pasión arrastra siempre a la inconsciencia?»
Como en su libro Bedroom Safari. Una antropología de la vida cotidiana Alejandro Pérez-Paredes defiende una tesis más o menos contraria a la de Kant, una teoría rizomática opuesta a toda división arbitraria. Toda la metafísica occidental es prefabricada y lista para vendernos una narrativa que no nos permite pensar. Por eso voy a terminar con otra cosa estupenda que tiene este libro: hay unos bars magníficos por toda la obra y con ellos voy a hacer un poema dadaísta que recoge algunos de ellos, todo muy rizoma y un poco homenaje a Camila Cañeque, como pueden ver:
Este poema se titula «Bedroom Safari. Otra antropología de la vida cotidiana»:
No existen las interacciones.
La fantasía capitalista de un crecimiento económico infinito hace proliferar una serie de chismes de Shein, Temu, Aliexpress o Amazon.
Secuelas desencadenadas.
La economía de mercado encerró la imaginación en la mercancía, en la publicidad y los supermercados.
Pensar implica dejarse llevar por la imaginación.
La vida murmura al oído: la profundidad del cosmos en su afuera es la que llamamos inscrita en nuestros corazones.
Dios no existe, pero aún así juega a los dados con nosotros.
El niño llama “mamá” a la profesora.
Un lapsus es en todo caso como un glitch en la gramática social.
El significado es, en realidad, un sentimiento compartido.
La desaparición de alguien supone perder algo del sí mismo y a veces casi todo.
Se aprende con humildad y se agacha la cabeza ante la existencia: todos somos contingentes.
Callarse es contener un incendio.
Dios no come.
Un humano es un ser-hambriento por definición.
Compañeros significa “aquella persona con quien se comparte el pan”
Lo humano más propio es la técnica de cuidado.
¿No es como si la persona que hemos perdido se llevase consigo el hambre?
La fantasía de omnipotencia actúa como mecanismo de defensa en un sistema incomprensible.
La nariz roza lo irrepresentable.
Cantar en el baño es cantarse a uno mismo.
Llenos de significantes que nos sacamos de encima como si fueran legañas, conciliar el sueño es un arte complicado para los seres humanos.
Las personas que no son transparentes ante sí mismas tienen bad trips al ingerir drogas alucinógenas.
El silencio es peligroso porque permite al pensamiento fluir.
Nuestra casa es nuestro rincón del mundo.
En nuestra cultura, quien llena de basura su casa es considerado un enfermo mental, no así quien ensucia el resto del planeta.
Sin objetos no existirían las prácticas que conducen a la inteligencia homínida.
Sin magia no hay casa, hay oficina.
Al desembalar nuestras cosas en la casa nueva sólo una etiqueta no resulta realmente imprescindible: «frágil».
lunes, 3 de febrero de 2025
Todos me preguntan por usted, señor Zweig, en Cartagena
El sabado 18 de enero de 2025 presentamos el libro Todos me preguntan por usted, señor Zweig en la región de Murcia. Por la mañana estuvimos en Murcia en la Librería Libros traperos y por la tarde en Cartagena en la librería La montaña mágica. El audio pertenece a esta segunda presentación. Las imágenes son de todo el fin de semana empezando por la entrevista que me hizo Alejo Lucas en Onda Regional.Me acompaña en la presentación Félix Crespo y las voces de los presentes.









