domingo, 11 de diciembre de 2016

Dime el lugar



"Show me the place" es la tercera canción del disco Old ideas de Leonard Cohen (2012).

La letra es ésta:

Show me the place, where you want your slave to go
Show me the place, I've forgotten I don't know
Show me the place, where my head is bend and low
Show me the place, where you want your slave to go

Show me the place, help meroll away the stone
Show me the place, I can't move this thing alone
Show me the place, where the word became a man
Show me the place, where the suffering began

La versión de Sabina es ésta:

Dime un lugar, donde quieres que vaya tu esclavo,
Dime un lugar, puede ser que se me haya olvidado,
Dime un lugar, he perdido mi cresta de gallo,
Dime un lugar, donde quieres que vaya tu esclavo.

Vino un alud de problemas, salvé como pude
un hilo de luz, una ola, un rabo de nube
entre cadenas, me apuré por quererte al dictado,
entre cadenas te adoré como adora un esclavo

El ejercicio es hacer vuestra versión de la canción de Cohen o escribir un texto nuevo que empiece así (o como queráis traducir el titulo de la canción):

Dime el lugar...

martes, 6 de diciembre de 2016

Mi madre


Al poco de morir su madre, Richard Ford escribió un libro muy breve que se titula Mi madre. En las primeras páginas retrocede al instante en que su padre y su madre descubren que el compromiso que se contrae con un hijo es para siempre:


En una foto de otro tiempo aparecen Richard Ford, su padre que moriría bastante joven, y su madre, la mujer morena y guapa que vivía un poco más arriba y de la que él empezó a tener otra conciencia cuando oyó que una vecína decía eso de ella.


Para terminar y no es que sea un spoiler sin más, Richard Ford habla del amor que había entre él y su madre, el amor que lo hizo libre, el amor que lo explica todo y que no tiene más explicación:


El ejercicio que os planteo es que nos contéis sobre quién de vuestra familia os apetecería hacer este ejercicio en el que nos precede Richard Ford. Que nos contéis el argumento de vuestro proyecto.

Yo os puedo contar que hace tres años, cuando decidí cambiar de vida, pedí una excedencia y lo primero que hice fue ir con mi grabadora a entrevistar a mis dos abuelas e hice dos libritos del tamaño exacto del de Ford con la historia de sus vidas. Lo que quería era saber de dónde venía y la verdad es que algo aprendí. Otro día os lo cuento.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Feliz cumpleaños, señor Zweig


Hoy habría cumplido 135 años Stefan Zweig. Tal vez esta frase no suene extraña dentro de un siglo, pero hace un siglo sí que lo era, incluso muy extraña, porque la esperanza de vida estaba en torno a los cuarenta años.
Hace ciento treinta y cinco años nació el segundo hijo varón de una familia burguesa en la que el padre, un emprendedor, había montado un negocio textil que tenía su cuartel general en Viena, pero la fábrica en Moravia. El niño que nació, tenía su futuro económico asegurado, pero eso no fue suficiente, nunca es suficiente.
Hace cien años Stefan Zweig era un joven de 35 años, aunque entonces era ya un hombre maduro y ahora tal vez sería un "viejoven". Estaba justo en mitad de la primera guerra mundial, trabajando en el archivo de la guerra y asistiendo al derrumbamiento del mundo, de El mundo de ayer. Pero ese libro lo escribiría nada menos que veinticinco años después. En 1916 publicó Jeremías, una obra pacifista que sólo pudo representarse en la neutral Suiza.

El juego es que completéis la vida de Stefan Zweig contando lo que pasó hace x años o la vida de otro hace cien años o vuestra vida hace diez o los que sean.

Mañana es el cumpleaños de mi sobrino y yo ya tengo su regalo, pero ésa historia ya os la cuento otro día.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Hambre de poesía


En la Calle Justiniano de Madrid, los vecinos han organizado una exposición con frases del Quijote. De los balcones cuelgan banderas y mensajes. Ayer me fijé en el que podéis ver arriba. Lo leí y me sugirió el título de esta entrada. Hambre, sí, pero con poesía. Hambre de poesía.

Ayer también murió Marcos Ana. El otro día, en el viernes de los cuentos, versión corro y contamos todos, Blanca Calvo contó la historia de la primera mujer de Marcos Ana y del inmenso ramo de flores que le regaló.

Mañana o pasado volveré ha hacerme entera la calle Justiniano, que por cierto es muy pequeña y ¿qué pensáis? ¿qué tendré más o menos hambre?

(El ejercicio de hoy, como veis, es que a partir de la imagen o del título de la entrada escribáis lo que os dé la gana)

sábado, 5 de noviembre de 2016

Mastropiero y la escritura regresiva


Mastropiero es una pizzeria argentina que hay en Malasaña. Bueno, son dos y en la imagen tenéis una de las direcciones. Todo lo que os voy a contar es que las pizzas están todas muy buenas, incluida la erótica que juraría que probé allí, aunque me puedo equivocar. Lo más importante es que cuando terminas te regalan una tarta de tamaño proporcional a la pizza y una cantidad de dulce de leche generalmente desproporcionada. Pero bueno, la cosa es que el otro día pasé por delante y estaba cerrada y se podía ver su preciosa decoración que tapa un corazón que habían antes (fijaos junto a la pierna de la chica. Lo buscaré que lo debo tener guardado). Además en las otras dos puertas había más:



Fijaos qué preciosidad.
Me interesa especialmente el último que es un ejemplo de lo que podríamos llamar escritura regresiva. Evidentemente, la denominación no se refiere a que nos lleve a fases arcaicas de nuestro desarrollo, ni al término grafológico que designa la escritura en la que las letras están acostadas hacia la izquierda y que se supone que denota introversión y falta de interés por el otro, sino a que no hace falta escribir añadiendo palabras para contar una historia. A veces se es más expresivo quitando letras o palabras, sobre todo si hablamos de la pérdida, que es un buen tema. El tema.

¿Alguien se atreve a escribir una historia regresiva retirando letras o palabras de una línea inicial?

En los comentarios os dejo espacio.

Os dejo espacio.

Os dejo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Qué lástima, recitado por León Felipe



Qué lástima que los poetas sean los primeros que tienen que emigrar cuando pensar es perseguido. Qué lastima que siempre sufran los daños de ir contracorriente, porque los bienpensantes nunca son ellos.
Qué lástima que no nos demos cuenta de que todos podemos escribir poesia, aunque hacerlo suponga un compromiso.

Este poema lo escribió León Felipe cuando trabajaba de boticario en Almonazid de Zorita, pueblo famoso también porque en él hubo una central nuclear, y es buenísimo, como la historia de León Felipe. Algunos datos:
  • Su verdadero nombre era Felipe Camino Galicia y el nombre de León Felipe lo utilizó por primera vez en Almonacid en 1919 al firmar la versión definitiva de Versos y oraciones de caminante.
  • Su padre le montó una farmacia en Santander pero León Felipe no la gestionó bien, se entrampó y huyó refugiandose en el oficio de actor ambulante.
  • Cuando lo detuvieron fue condenado a tres años de cárcel donde leyó el Quijote y empezó a escribir.
  • Trabajó en Guinea Ecuatorial donde denunció la corrupción y se tuvo que marchar aunque le reconocieron que era la primera persona decente que pasaba por allí.
  • Con el dinero se compró un billete de la peor categoría para México donde acabó trabajando como profesor.
Y luego regresaría a España y llegaría la guerra civil... Vamos, que si Hollywood se entera, tiene para un buen biopic o hasta para una trilogía.

Os dejo con el poema, con su voz es directa, clara, nada engolada, como si leyera en el siglo XXI este hombre casi del XIX, porque nació nada menos que en 1884.

El ejercicio es que os quejéis un poco empezando por: "Qué lástima..."

lunes, 17 de octubre de 2016

Día de las escritoras


Cualquier día es bueno para hacer una performance, aunque la hagas en el suelo de tu casa, aunque tus hijos piensen que su padre está de lo suyo.

Hoy se celebra el día de las escritoras y se me ha ocurrido coger los libros escritos por mujeres que tengo más a mano, es decir, más cerca de mi cama, y ponerlos juntos. Cuando he llegado a veinte he parado. Ésta es una de las historias que cuentan, pero seguro que vosotros tenéis la vuestra (os invito a contarla en los comentarios):

La familia Pérez es mi norte, pero no es todo cuanto amé, ni bajo los tilos, ni bajo mi noguera prestada que ya devolví. Estuve en Nueva York y regresé renunciando por el momento al viaje a Echo Springs. La renuncia me produjo estupor y temblores y los consecuentes estados carenciales, aunque lo peor fue llegar a esa estación llamada "La primera vez que no te quiero". El gran número de todos los números, el fin y principio de todas las cosas. El bosque de la noche alumbraba ojos que no me dejaban de mirar y no podía dormir. No se llamaba Carol y decía que no tenía miedo a volar, pero sí, todos tenemos. Los campos de la despedida llevan tiempo dando frutos, obras incompletas, como todas las obras, y el corazón es un cazador solitario que no se sacia ni en la crónica del desamor ni siendo un espía en la casa del amor. Y ésta es mi historia secreta, la de la casa del amor que con nubosidad variable escribe ahora un nuevo atlas de geografía humana.

Hoy doy las gracias a Christine Bell, a Siri Hustvedt, a Christa Wolf, a Olivia Laing, a Amélie Nothomb, a Ángela Vallvey, a Lola López Mondéjar, a Wislawa Szymborska, a Djuna Barnes, a Patricia Highsmith, a Erica Jong a Mar García Lozano, a Gloria Fuertes, a Carson McCullers, a Rosa Montero, a Anaïs Nin, a Donna Tart, a Carmen Martín Gaite, a Almudena Grandes y a todas las demás.