viernes, 13 de junio de 2008

Cyrano

Esta tarde y mañana, toda la tarde-noche, abre sus puertas (que no las tiene) el taller Cyrano, donde un puñado de chicos y chicas entusiastas (entre los que estamos bastante gente que hemos estado en ediciones anteriores de los talleres de escritura de la biblioteca de Guadalajara) escriben poemas y cuentos por un Euro a la medida de lo que quiere el cliente.

Invitados estáis a pasaros y a sentaros detrás de la mesa.

Fin de Curso

La última sesión presencial de nuestro "Club de escritura" es mañana, en pleno Maratón, a las 11 como siempre y donde siempre.
Los que he visto en este último mes me han dicho que no tenían nada preparado... que no sabían muy bien que hacer y bueno, también que ya tenían una ideas.
En la imagen tenéis algunas ideas y os recuerdo que una octavilla vale.

Hasta mañana (y no dejéis de leer la siguiente anotación).

lunes, 12 de mayo de 2008

Y Brossa en Gualadajara...


Parece que estos días Guadajalara es el centro del Universo...
(Para más detalles de la exposición pinchad en la foto)

Por cierto, la Biblioteca de Guajadalara convoca un curso de poesía visual que imparte la comisaria (qué mal suena) de la exposición de Brossa los días 9, 10 y 11 de junio por la tarde. El que quiera participar que vaya a apuntarse a la "biblio" y si lo hace mañana puede aprovechar el viaje para pasar un rato en nuestro club escribiendo de 11 a 13h.

domingo, 11 de mayo de 2008

Corredor-Matheos en Guadalajara

'Qué extraño es estar muerto'
Rainer Maria Rilke

Qué extraño es estar vivo,
sentirse rodeado
de otros seres
igualmente extraños
y de cosas inertes
que te atan
con su solo silencio.
Qué extraño es oír
las voces más calladas,
que se haga visible
lo invisible,
tocar lo que se escapa
para siempre.
Te sorprende que esto
que te envuelve
sea en verdad real,
que tú mismo lo seas.
Tu vida la sostiene,
acaso esta extrañeza.


Así comienza la obra El don de la ignorancia de José Corredor-Matheos, que le hizo merecedor del Premio Nacional de Poesía en 2005.

El martes 13, a las 7 de la tarde podéis pasaros a escucharle a la Biblioteca de Guadalajara. De hecho me han dicho que estamos todos invitados.

Como ejercicio extraordinario a ver quién se atreve a continuar con la sugerente línea de Rilke: "Qué extraño es..."

Por cierto, qué extraño es que nos volvamos a ver el sábado 17 a la hora de costumbre en la Biblioteca de costumbre.

jueves, 24 de abril de 2008

Apócrifos

Karel Capek, otro genio de la literatura atropellado por el siglo XX, nos regaló una obra llamada Apócrifos que en esta ocasión nos presta nuestra biblioteca de Guadalajara. En esta obra se visitan momentos estelares (o no tanto) de la historia en los que el autor no narra las cosas como fueron (eso nadie lo sabe), sino como podían haber sido. Y el ejercicio consiste en eso, en elegir un hecho de la historia y contarlo tal como nos parezca. El ejemplo de Capek se llama:

La muerte de Arquímedes

En realidad, esa historia de Arquímedes no fue exactamente como la cuentan. Desde luego, es cierto que lo mataron los romanos cuando entraron en Siracusa, pero no es verdad que entrara en su casa un soldado romano para saquearla ni que Arquímedes, embebido en sus dibujos geométricos, le gritara enfadado: ¡No deshagas mis círculos! En primer lugar, Arquímedes no era un profesor distraído, que no sabe lo que ocurre a su alrededor. Por el contrario, era por su naturaleza un verdadero soldado e inventó para Siracusa máquinas de guerra que se usaron para la defensa de la ciudad. En segundo lugar, aquel soldado no era ningún ladrón embriagado, sino un culto y ambicioso capitan del Estado Mayor llamado Lucius, que sabía con quién tenía el honor de hablar; y no había entrado para saquear, sino que ya en la misma puerta saludó militarmente diciendo:

–¡Salud, Arquímedes!

Arquímedes levantó la vista de las tablillas recubiertas de cera sobre las que estaba dibujando y dijo:

–¿Qué ocurre?

–Arquímedes –explicó Lucius–, sabemos muy bien que sin tus máquinas de guerra Siracusa no habría resistido ni siquiera un mes. Así hemos tenido faena durante dos años. No creas, nosotros los romanos sabemos apreciar eso. Magníficas máquinas. Te felicito.

Arquímedes hizo un gesto con la mano:

­–Por favor, ¡si no son nada de particular! Máquinas ordinarias para lanzar... una especie de juguete. Científicamente no tienen ninguna importancia.

–Pero militarmente sí –dijo Lucius–. Oye, Arquímedes, he venido a pedirte que trabajes con nosotros.

–¿Con quién?

–Con nosotros, los romanos. Debes saber que Cartago está en decadencia. ¿Para qué seguir ayudándoles? Ahora vamos a acabar con Cartago en un abrir y cerrar de ojos, ¡ya verás! Todos vosotros haríais mejor en ser nuestros aliados.

–¿Por qué? –gruñó Arquímedes–. Nosotros, los siracusanos, somos una nación griega. ¿Por qué habríamos de aliarnos con vosotros?

–Porque vivís en Sicilia y nosotros la necesitamos.

–¿Y por qué la necesitáis?

–Porque queremos dominar el Mar Mediterráneo.

–¡Ajá! –dijo Arquímedes, y miró pensativo su tablilla–. ¿Y para qué lo queréis?

–El que es señor del Mar Mediterráneo –dijo Lucius– es señor del mundo.

–¿Acaso tenéis que ser señores del mundo?

–Sí, la misión de Roma es convertirse en señor del mundo. ¡Y te digo que lo será!

–Quizá –respondió Arquímedes, mientras borraba algo en la tablilla recubierta de cera–. Pero yo no os lo aconsejaría, Lucius. Oye, ser señor del mundo... Eso os llevará un día a tener que defenderos terriblemente. ¡Lástima de trabajo que os dará!

–No importa; pero seremos un gran imperio.

–Gran imperio... –murmuró Arquímedes–. Si dibujo un círculo, ya sea pequeño o grande, siempre será un círculo. Otra vez están aquí las fronteras... Nunca estaremos sin fronteras, Lucius ¿Piensas que un círculo grande es más perfecto que un círculo pequeño? ¿Crees que eres mejor geómetra si dibujas un círculo grande?

–Vosotros, los griegos, siempre jugáis con los argumentos –objetó el capitán Lucius–. Nosotros mostramos nuestra razón de otro modo.

–¿Cómo?

–Con hechos. Por ejemplo: hemos conquistado vuestra Siracusa, ergo Siracusa nos pertenece.¿Es una prueba convincente?

–Lo es –dijó Arquímedes rascándose la cabeza con el estilo–. Sí, habéis conquistado Siracusa, pero ya no es ni será aquella Siracusa que fue hasta ahora. Era una grande y gloriosa ciudad, Lucius. Ahora ya nunca será grande. ¡Lástima de Siracusa!

–En cambio, Roma será grande. Roma tiene que ser la más fuerte de todo el círculo terrestre.

–Y ¿por qué?

–Para poderse sostener. Cuanto más fuertes somos, más enemigos tenemos. Por eso tenemos que ser los más fuertes.

–En lo que respecta a la fuerza –murmuró Arquímedes–, yo soy un poco físico, Lucius. Y te diré una cosa: la fuerza ata.

–¿Qué quiere decir eso?

–Es una ley, Lucius. La fuerza, que produce sus efectos, ata. Cuanto más poderosos seáis más necesitaréis de vuestra fuerza. Y un día llegará el momento...

–¿Qué ibas a decir?

–¡Nada...! Yo no soy profeta, hombre; sólo soy un físico. La fuerza ata. No sé nada más.

–Oye, Arquímedes, ¿no quieres trabajar con nosotros? No tienes idea de las grandes posibilidades que se te presentarían en Roma. Construirías las mayores máquinas de guerra del mundo...

–Debes perdonarme, Lucius; yo ya soy viejo y todavía quisiera trabajar en una o dos de mis ideas... Como ves, en estos momentos estoy dibujando algo.

–Arquímedes –repitió Lucius–, ¿no te atrae conquistar con nostros el gobierno de todo el mundo? ¿Por qué guardas silencio?

–Perdona –murmuró Arquímedes, inclinado sobre su tablilla–, ¿qué has dicho?

–Que un hombre como tú podría conquistar el poder mundial.

–Ejem... el poder mundial –dijo Arquímedes abstraído–. No debes enfadarte, Lucius, pero yo tengo aquí algo más importante que hacer, ¿sabes? Algo de más duración , algo que, verdaderamente, perdurará.

–¿Qué es?

–¡Cuidado! ¡No deshagas mis círculos! Esta es la manera de calcular la superficie de un sector de círculo.


Mas tarde fue dada la noticia de que el sabio Arquímedes, perdió la vida por casualidad.

(1938)


domingo, 30 de marzo de 2008

Diarios

El Diario de Ana Frank es el ejemplo más socorrido cuando se habla de este formato literario. Veamos un par de anotaciones:

Viernes 16 de junio de 1944
Querida Kitty:

La señora Van Daan está desesperada, y habla de cárcel, de ahorcarse, de suicidio y de meterse una bala en el cráneo. Está celosa porque Peter se confía a mí y no a ella. Se siente humillada porque Dussel no responde suficientemente a sus insinuaciones. Teme que su marido se fume todo el dinero de su abrigo de pieles. Se pasa el tiempo en querellas, insultos, lloriqueos, quejas y risas para volver a las querellas.
¿Qué hacer de una chiflada que gimotea sin cesar? Nadie la toma en serio. No tiene ningún carácter, se queja de todo el mundo, provoca la insolencia de Peter, la irritación del señor Van Daan fastidiado, y el cinismo de mamá. Es una situación lamentable. Sólo resta una cosa por hacer; considerarse a sí mismo con sentido del humor y no reparar en los demás. Parecerá egoísmo, pero es en realidad el único medio de defensa cuando uno no puede confiar sino en sí mismo.
Kraler ha sido convocado nuevamente para trabajar la tierra duramente cuatro semanas.
Va a tratar de librarse mediante un certificado médico y una carta del negocio. Koophuis está decidido a hacerse operar su úlcera. Ayer, a las once, fueron cortadas las líneas telefónicas
particulares.

Tuya,
ANA


Viernes 23 de junio de 1944
Querida Kitty.

Nada especial que señalar. Los ingleses han iniciado la gran ofensiva sobre Cherburgo. ¡Pim y Van Daan están seguros de nuestra liberación para antes del 10 de octubre! Los rusos toman
parte en las operaciones; ayer comenzaron la ofensiva sobre Witebsk, exactamente tres años después del ataque alemán. Ya casi no nos quedan patatas; en lo futuro, las contaremos para que cada uno sepa la parte que le corresponde.

Tuya,
ANA

Ahora recuerdo otro diario trágico, El oficio de vivir de Cesare Pavese que escribió esto en la anotación del 18 de agosto de 1950 poco antes de suicidarse despechado:

Todo esto da asco.
No palabras. Un gesto. No escribiré más.


El ejercicio de hoy es precisamente lo contrario de lo que dice Pavese: poner la fecha arriba y escribir debajo un diario ya sea personal o simplemente imaginado. Y bueno, si abandonado/a por tu amante llamas a tres jóvenes más y las tres te dan calabazas, no te suicides como hizo él y escribe sobre ello; es más saludable y ya conocerás más gente.

Por cierto que la siguiente edición presencial del curso es el día 12 de abril en la Biblioteca de Guadalajara a la hora de costumbre (11h).


sábado, 8 de marzo de 2008

El diccionario del diablo


Acerca de lo que era un diccionario, Ambrose Bierce nos dejó está definición:

Diccionario, s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil.

Durante años de trabajo como periodista fue reuniendo y publicando definiciones de escéptico hasta que un día de 1913 decidió cruzar la frontera mexicana y desaparecer en mitad de la revolución liderada por Pancho Villa. Muchos le siguieron y le siguen el rastro. Carlos Fuentes le escribió Gringo viejo y otros afirmaron verlo en diversos lugares más o menos inesperados, como luego pasaría con Elvis.

He aquí unas cuantas definiciones de su Diccionario del diablo:

Almirante, s. Parte de un buque de guerra que se encarga de hablar, mientras el mascarón de proa se encarga de pensar.

Amistad, s. Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

Australia, s. País situado en los Mares del Sur, cuyo desarrollo industrial y comercial, se ha visto increíblemente demorado por una funesta disputa entre geógrafos sobre si es un continente o una isla.

Baco, s. Cómoda deidad inventada por los antiguos como excusa para emborracharse.

Blanco. Negro.

Cañón, s. Instrumento usado en la rectificación de las fronteras.

Celoso, adj. Indebidamente preocupado por conservar lo que sólo se puede perder cuando no vale la pena conservarlo.

Cerebro, s. Aparato con que pensamos que pensamos. Lo que distingue al hombre contento con “ser” algo del que quiere “hacer” algo. Un hombre de mucho dinero, o de posición prominente, tiene por lo común tanto cerebro en la cabeza que sus vecinos no pueden conservar el sombrero puesto. En nuestra civilización y bajo nuestra forma republicana de gobierno, el cerebro es tan apreciado que se recompensa a quien lo posee eximiéndolo de las preocupaciones del poder. Y esto último, síntesis y clave del trastrueque universal.

Cínico, s. Miserable cuya defectuosa vista le hace ver las cosas como son y no como debieran ser. Los escitas acostumbran arrancar los ojos a los cínicos para mejorarles la visión.

Crítico, s. Persona que se jacta de lo difícil que es satisfacerlo, porque nadie pretende satisfacerlo.

Destino, s. Justificación del crimen de un tirano; pretexto del fracaso de un imbécil.

Día, s. Período de veinticuatro horas en su mayor parte desperdiciado. Se divide en el día propiamente dicho y la noche o día impropiamente dicho; el primero se consagra a los pecados financieros y la segunda a los otros pecados. Estas dos clases de actividad social se

complementan.

Egoísta, s. Persona de mal gusto, que se interesa más en sí mismo que en mí.

Entusiasmo, s. Dolencia de la juventud, curable con pequeñas dosis de arrepentimiento y aplicaciones externas de experiencia.

Epitafio, s. Inscripción que, en una tumba, demuestra que las virtudes adquiridas por la muerte tienen un efecto retroactivo.

Escrituras, s. Los sagrados libros de nuestra santa religión, por oposición a los escritos falsos y profanos en que se fundan todas las otras religiones.

Éxito, s. El único pecado imperdonable contra nuestros semejantes.

Fanático, adj. Dícese del que obstinada y ardorosamente sostiene una opinión que no es la nuestra.

El ejercicio es definir los siguientes términos y colgar las definiciones:

aborígenes, aristocracia, candidato, desobediencia, dictador, diplomacia, economía, política y trabajo